Las plantas contra el cambio climático

Joanne Chory, investigadora del instituto Salk de California, lidera el proyecto «Harnessing Plants Initiative», que cuenta con un presupuesto de más de 35 millones de dólares para la lucha contra el cambio climático. Pero, ¿Cómo podría combatir el cambio climático? Con algo tan cotidiano como las plantas.

¿Quién es Joanne Chory?

La Dra. Joanne Chory ha pasado más de 30 años estudiando el crecimiento de las plantas usando Arabidopsis thaliana como modelo. Ha sido pionera en el uso de la genética molecular con el fin de estudiar cómo las plantas alteran su tamaño y su forma para optimizar el crecimiento y la fotosíntesis en diferentes situaciones. La utilización de la genética aplicada a plantas, junto con estudios bioquímicos, le ha permitido determinar una de las redes de señalización más complejas que controla el crecimiento y desarrollo de la planta en respuesta al cambio ambiental.

Sin embargo, desde hace algunos años, Chory padece la enfermedad de Parkinson. Llegados a este punto, como ella misma reconoce, se dio cuenta de que era el momento de aportar su granito de arena en la lucha contra «uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad» (el cambio climático) en su último gran proyecto.

¿Por qué las plantas?

Las plantas suponen un sumidero natural de carbono ya que, a través de la fotosíntesis, son capaces de tomar el dióxido de carbono de la atmósfera para producir oxígeno y biomasa. El equipo de Chory pretende aprovechar esta circunstancia para potenciar esta capacidad de secuestrar carbono por parte de las plantas, reequilibrando de esta manera y en cierta medida el dióxido de carbono expulsado a la atmósfera por la actividad humana, principal causante del cambio climático.

La suberina como clave del proyecto

La suberina se erige como una de las principales claves para lograr este objetivo. Se trata de una macromolécula formada a partir de ácidos grasos de cadena larga polifuncionales (ácidos suberínicos) y glicerol, presente en la pared celular de las células vegetales y cuya función biológica es aislar o proteger la planta ante situaciones de estrés.

Este poliéster, que es especialmente rico en carbono, se encuentra naturalmente en las raíces de las plantas, siendo así un gran sumidero de carbono, aunque más resistente a la descomposición que otras partes de la planta. De esta forma, se podría mantener este carbono retenido en el suelo, impidiendo así su regreso a la atmósfera.

Al comprender y mejorar algunas rutas genéticas en las plantas, el equipo liderado por esta botánica y genetista de 64 años, cree que puede conseguir desarrollar plantas con sistemas de raíces más grandes y profundas que absorban grandes cantidades de carbono, enterrándolo en el suelo en forma de suberina.

Recapitulando…

El objetivo del proyecto es, por tanto, investigar en plantas modelo (Arabidopsis Thaliana) las vías metabólicas implicadas para conseguir plantas con más suberina y sin que se vea afectado su rendimiento. Una vez conseguido, el siguiente paso será aplicar estos conocimientos a cultivos especialmente importantes como maíz, trigo o arroz, entre otros.

El motivo para escoger estos cultivos es simple. Para que esta iniciativa sea efectiva necesita una gran superficie de tierra cultivable. Sin embargo, la superpoblación empieza a exigir una competencia cada vez mayor por estos suelos. Por esta razón, al aplicar esta solución contra el cambio climático en estos cultivos, no será necesario competir con las necesidades alimentarias del futuro . De hecho, incluso podría mejorar el rendimiento de los cultivos de forma indirecta, ya que, al enriquecer el suelo en carbono, estos suelos enriquecidos también retendrían agua, nitrógeno, fósforo y otros minerales esenciales para el crecimiento de las plantas.

¿Y por qué te interesa esto?

En conclusión, esta iniciativa pretende abordar el cambio climático de forma directa sin olvidarse de otros problemas emergentes como la superpoblación y el empobrecimiento de suelos agrícolas. Ya cuenta con la financiación y los investigadores, aunque eso no es suficiente. Este proyecto necesita de la aprobación, difusión y aplicación futura de todo el sector agroalimentario, especialmente de agricultores y casas de semillas, para poder colaborar en esta lucha contra el cambio climático.

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